Ahí es donde la tecnología marca la diferencia: digitaliza, conserva y escala conocimiento crítico con trazabilidad.
Nuestro cliente, una entidad del sector público con más de 1.200 profesionales, necesitaba formar a toda su plantilla en compliance y, además, poder acreditar esa formación. Hasta entonces lo hacían en presencial, en grupos grandes, de unas 80 personas: mucho tiempo, espacios que reservar, y formadores externos o personas del área de compliance repitiendo sesiones durante semanas.
Qué hicimos
Recomendamos y diseñamos una solución ajustada a su madurez y necesidad real (sin “herramientas por moda”):
- Plataforma e-learning con acceso y soporte 24-7.
- Un itinerario con un troncal común + módulos específicos por áreas sensibles (compras, contratación y comercial).
- Contenido sintético y práctico, centrado en decisiones reales (no en recitar la norma).
Y para activar la responsabilidad individual, construimos un concepto simple, memorable y transferible: la regla de las 3P. Antes de decidir, pregúntate:
- Papers/Papeles: ¿me preocuparía verlo escrito o publicado?
- Pillow/Almohada: ¿dormiría tranquilo esta noche?
- Parenthood/Paternidad: ¿me daría vergüenza explicárselo a mi hijo?
A partir de ahí, trabajamos casos prácticos y situaciones realistas (porque los riesgos no solo aparecen en roles “obvios”: cualquier perfil puede verse expuesto a presiones o intentos de obtener información ventajosa).
Cómo lo desplegamos (con el cliente, de forma operativa)
Co-diseñamos el enfoque con el Director de Compliance y el Centro de Formación para que la experiencia fuera amena y aplicable. Y, para asegurar que el conocimiento fluye y se completa, activamos un sistema de seguimiento:
Gestión del despliegue en dos semanas (dos convocatorias), con reporting y recomendaciones de “warming up” para impulsar finalización.
Resultados
- +85% de la plantilla formada.
- Valoraciones muy altas sobre la calidad del contenido.
- Y el objetivo clave de este tipo de iniciativas: una formación acreditable, escalable y sostenible, que reduce dependencia de sesiones presenciales y de personas concretas.
Tecnología con propósito: elegir lo adecuado, convertir conocimiento crítico en un sistema sólido, y reforzar cultura y toma de decisiones responsable.











